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Alerta para los humedales urbanos de Latinoamérica

12 de Mayo 2022. Tepoztlan, Mexico.

Varias ciudades y metrópolis latinoamericanas se caracterizan por contar con grandes extensiones de humedales dentro de sus límites urbanos, lo cual es relevante para mitigar riesgos naturales, generar resiliencia a los efectos del cambio climático y mitigar los impactos ambientales que generan las ciudades. No obstante estos beneficios, desde que se impuso el modelo de desarrollo neoliberal en varios países de la región, la llamada gestión urbana neoliberal, ha traído como consecuencia la degradación, deterioro, disminución y destrucción de estos importantes ecosistemas.

Para aproximarse al problema, es necesario revisar qué se entiende por humedal, para ello, el instrumento internacional que lo define y aplica a varios países de Latinoamérica, es la Convención Ramsar, firmada el año 1971 en Irán. El artículo primero de la Convención, entiende por humedales a “las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad de manera baja no exceda de seis metros.” De esta forma, un humedal puede corresponder a una zona que se encuentra húmeda de manera permanente (como algunas lagunas o cuencas de ríos) o de forma temporal (como pantanos que se secan en ciertas estaciones del año).

Los humedales urbanos, son aquellos humedales que se localizan dentro de los límites urbanos de una ciudad, o en aquella área aledaña que se encuentra expuesta a formar parte de los suelos de una eventual o futura expansión urbana. Los humedales urbanos, corresponden a ecosistemas de extrema sensibilidad y gran importancia, ya que reducen los impactos ambientales de las ciudades, tales como: emisiones de ruido, regulación de temperatura, drenaje de aguas lluvias, tratamiento de aguas residuales, fuente de agua para riego y generación de espacios para la recreación dentro de la ciudad. Por otra parte, los humedales urbanos son importantes para el control y mitigación de riesgos naturales como las inundaciones, ya que regulan los flujos de agua derivados de temporadas de lluvias extremas, crecidas de ríos, tsunamis, etc. También son importantes para la resiliencia y mitigación de las consecuencias del cambio climático, por ser una fuente de agua y un lugar donde se sustenta la biodiversidad, como por ejemplo, corresponder a un espacio para la nidificación de avifauna.

En este contexto, también resulta importante destacar que mujeres y hombres desde épocas ancestrales han generado vínculos con estos ecosistemas. Varios pueblos originarios entregan diversas formas de valoración a los humedales y bajo dicha circunstancia se condicionaba su forma de habitar el territorio. Ejemplos de ello: En ciudades del sur de Chile, como Concepción y Temuco, dada la cosmovisión de los pueblos originarios, los humedales eran considerados espacios sagrados.  El pueblo Mapuche le otorga la presencia de energías o fuerzas naturales y espirituales “newen” y “ñeh”, siendo una fuente importante de plantas medicinales, los cuales se utilizan en rituales de sanación y rogativas. Los pueblos que habitaban el área de Xochimilco, en la actual Ciudad de México, otorgaban gran valor a las zonas húmedas, ya que con ellas se satisfacían necesidades humanas, se condicionaban formas de comunicación y transporte, eran utilizados como contexto de magias y leyendas y permitía el contacto de todos los pueblos del valle, posibilitando intercambios económicos y culturales. En Ciudad Evita, en la provincia de Buenos Aires, los pueblos reclaman por preservar las zonas inundables ya que en dicha área se encontraría el sitio sagrado Tres Ombúes y un cementerio del pueblo originario Querandí. En Bogotá se encuentra el humedal Tibabuyes, el cual formaba parte de los usos y costumbres de la cosmovisión Muisca. En este lugar celebraban la fiesta de las flores, realizaban ofrendas a sus dioses, recorriendo el largo y ancho del humedal en balsas; junto con ello, ocupaban los servicios que prestaba el humedal para desarrollar la agricultura.

Desde el año 1970, Latinoamérica ha reportado una disminución del 59% de la superficie de sus humedales, siendo casos alarmantes: Bogotá, con la pérdida del 98% de sus humedales urbanos y Ciudad de México, con la pérdida del 86%. Otro ejemplo emblemático es el humedal Pantanal en Brasil, el cual se ha visto disminuido por el fenómeno de sequía e incendios forestales (época presidencial de Jair Bolsonaro) que han posibilitado la expansión urbana e inmobiliaria sobre sus límites. En Latinoamérica, el mayor responsable en la disminución de humedales, es la expansión de las ciudades y el desarrollo de la industria inmobiliaria, fenómenos que se han enmarcado dentro del período en que ha sido implementada la gestión urbana neoliberal.

El modelo de desarrollo neoliberal, comenzó a posicionarse en Latinoamérica en la década de los 70, bajo la presión del Fondo Monetario Internacional. Junto con ello, el período de dictaduras que se vivió en algunos países como Chile, Brasil y Argentina, posibilitó que las bases de este modelo comenzarán a institucionalizarse en la región. Ejemplo por excelencia, la Constitución Política de Chile del año 1980. Este modelo de desarrollo, corresponde a un proyecto de clase, escondido bajo un discurso asociado a la libertad individual, la privatización y el libre mercado. En este modelo, el bien social implica maximizar las transacciones comerciales y busca atraer toda la acción humana al dominio del mercado, caracterizándose por un rol más ausente del Estado, incluso en cuestiones de índole público y social.

El modelo de desarrollo neoliberal, también se impone en la gestión urbana. La gestión urbana neoliberal, se caracteriza por establecer objetivos de planificación a corto plazo que responden al juego de oferta y demanda, reduce la valoración de suelos agrícolas y áreas con valor natural, y permite la mercantilización de estos territorios. La gestión urbana neoliberal, propicia intervenciones urbanas fundamentadas en la conversión de usos de suelo agrícola o natural a uso residencial y a estrategias de revalorización inmobiliaria, como definir áreas para desarrollar viviendas sociales a menor costo, sin tomar medidas adecuadas para enfrentar condiciones como; inundaciones, suelos inestables, malos olores, etc. 

Respecto de los humedales urbanos, comienzan a constituir suelos de bajo valor, donde se pueden realizar proyectos inmobiliarios con menor inversión, generando mayor ganancia. Esto se observa en las técnicas de drenado y rellenado que utiliza la industria inmobiliaria para transformar el uso del suelo de los humedales e implementar proyectos inmobiliarios sobre zonas húmedas, o modelos de urbanizaciones cerradas en zonas húmedas que se localizan en áreas de expansión o periurbanas. También se ha permitido la fragmentación de humedales urbanos, con la construcción de autopistas o carreteras que los dividen y cruzan para generar conectividad entre distintas zonas de una ciudad. Otra consecuencia, correspondería al uso de las zonas húmedas para depositar residuos o instalar estaciones de transferencia.

Si bien en la actualidad existe rechazo y críticas a las consecuencias del neoliberalismo, aún falta historia para que este sistema sea modificado y ello se plasme en instituciones como planificación del territorio. No obstante, los humedales urbanos son ecosistemas que en Latinoamérica se encuentran bajo amenaza y requieren ser considerados en atención a su valor intrínseco (servicios ecosistémicos, mitigación de riesgos, resiliencia y adaptabilidad al cambio climático, mitigación de impactos ambientales de las urbes) en el marco de cualquier actividad de ordenación del territorio. En suma, generar discusión, proyectos y conciencia respecto a que se deben cambiar las formas de valoración mercantil que se tiene de estos ecosistemas y abogar por estrategias que permitan su conservación, protección, acceso y goce público.


 

Referencias

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One thought on “GUSTAVO ARELLANO

  1. En Argentina se está discutiendo y cajoneando la LEY DE HUMEDALES. Y la defensa y promoción de este proyecto está en manos de una porción ínfima de la sociedad, algo que me vuela la cabeza porque es la unica salvación y garantía de calidad de vida para todes.

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Gustavo Arellano es un chileno que estudió derecho en una universidad pública de su país. Ha dedicado su labor a los temas ambientales, en particular la evaluación de impacto ambiental de proyectos económicos y la consecuente fiscalización de los mismos. En la actualidad se encuentra en un receso en México, escribiendo una tesis de maestría, la cual se refiere a materias de índole ambiental vinculadas a humedales, grandes urbes y la planeación del territorio en Latinoamérica.

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